EL AMOR

Me acerqué a ella; me estremecí, ella me cobijó bajo su abrigo y para sujetarlo me pasó la mano en torno al cuello. Dimos unos pasos bajo los árboles, en la oscuridad profunda. Algo brilló delante de nosotros, no tuve tiempo de retroceder y me aparté creyendo que chocábamos contra un tronco, pero el obstáculo se escabulló bajo nuestros pies: habíamos pisado en la luna. Acerqué su cabeza a la mía. Ella sonrió, yo me eché a llorar, vi que ella también lloraba. Entonces comprendimos que la luna lloraba y que su tristeza estaba al unísino que la nuestra. Los acentos desgarradores y dulces de su luz nos llegaban al corazón. La luna, como nosotros, lloraba, y, como a nosotros nos ocurre casi siempre, lloraba sin saber por qué, pero sintiéndolo tan profundamente que arrastraba en su dulce desesperación irresistible a los bosques, a los campos, al cielo que de nuevo se miraba en el mar, y a mi corazón que, por fin, veía claro en su corazón.

[Marcel Proust, Sonata claro de luna]

El amor es amistad prolongada, un lazo invisible que nos une para siempre con la persona amada. Amar es pasar a formar parte de quien es amado, una extensión de su eternidad que se prolonga hasta el final de los tiempos; llorar juntos hasta que las lágrimas sean una sola, mirar en la misma dirección cuando nos dirigimos al ocaso. Amar es estar ahí, y estar ahí eternamente.

El amor es el hilo de Ariadna que nunca se ha de romper.

Publicado por David Lorenzo Cardiel

Autor. David Lorenzo Cardiel aúna desde la adolescencia su vocación filosófica con su pasión por la poesía, el ensayo y la narrativa.

6 comentarios sobre “EL AMOR

  1. Tienes razón, David.
    Amor y Amistad son las dos caras de la conciencia. Esa que nos hace libres siendo y dejando ser.

    La amistad es un espacio cuyo microclima vital es el amor. Desde ahí se puede vivir como decía Nieztche, “peligrosamente”, sin lazos que impidan al destino llevarnos hasta el centro de cada uno.

    El hilo de Ariadna nace en la amistad . El peligro está en que a veces ese “hilo” se confunde con la tela de araña que teje esa parte oscura que se llama inmadurez y que nos atrapa haciéndonos “formar parte del otro”, como si eso fuera el auténtico amor. Se le reconoce enseguida por su clave de reproches, riñas y chantajes.

    Es difícil querer con todas sus consecuencias. Querer al otro como es, sin maquillarle con nuestras necesidades. Difícil porque en muchas ocasiones deberemos quedarnos solos y la soledad da miedo. Pero existe una salida. Si pudiéramos acompañar a ese “miedo” la soledad se derrumbaría. Veríamos y nos verían porque somos uno.

    Es un placer hablar con los amigos del amor.

    Un abrazo
    María

  2. Exactamente, María. Amar implica dejar volar a la persona amada, no encarcelarla a nuestro lado por nuestros miedos. Implica dejar estar las cosas y que éstas sigan su camino.

    Quiza es esta circunstancia la que nos resulta tan dura. Si no te aman, el lazo ya está roto. ¿Qué sentido tendría retener hasta la última gota de agua entre las manos? Tarde o temprano, el agua acabará escurriendo por cada uno de los resquicios que quedan entre los dedos. Quiero decir que el amor, en realidad, es tan simple como lo puede ser la amistad. No nuscamos cuándo queremos o no queremos ser amigos de alguien: simplemente surge la amistad, más o menos profunda, pero surge. Lo mismo pasa con el amor: surge o no surge. Uno puede amar a alguien y no ser correspondido de la misma manera, pero será precisamente ese amor profesado desde el interior de tí mismo el que dejará que las cosas sigan su curso. Y si el amor es recíproco, ¿qué ha de temerse, si es eterno? Es decir, que el problema surge cuando degradamos el amor. En el momento en que, ante la necesidad de estar con la otra persona, tratamos de controlarla y limitarla por miedo a la distancia, dejamos de amar. Habremos desfigurado el amor.

    Comprendo que duela, que se sufra y que no siempre somos capaces de mantenernos firmes cuando sentimos que una parte de nosotros se derrumba a pesar de que comprendamos que tal derrumbe no existe porque tampoco ha podido erigirse atalaya alguna (si la hubiera, el amor sería recíproco). Por eso, en las almas nobles, el amor también deviene amistad. Esto me recuerda dos cosas: en primer lugar, algo que hoy en día no se suele comprender abiertamente. El ejemplo de un enamorado que, después de comprender que su amada no lo va a amar nunca de la misma forma que él, comprende esa realidad y se mantiene siempre guardián a su lado pero unidos únicamente por una profunda y sincera amistad. ¿Por qué no suele comprenderse y se mira como un bicho raro a quien le sucede? Porque la convención es impositiva. Amar no es extender tu existencia a la del otro, sino que esta realidad es degradada hasta el punto de querer estrangular al ser para limitarlo en función del otro. Y eso no es amar, es todo lo contrario. ¿Cómo comprender, entonces, que alguien que ha amado con tanta intensidad acepte la “ofensa” que supone el rechazo de la persona amada y, aún más, no reaccione con violencia, rechazo y venganza, sino que siga estando ahí tan dispuesto como si la respuesta hubiera sido otra?

    Y a esto quería yo llegar. Cuando vemos casos de maltrato doméstico nos horrorizamos. Hablamos de la complicidad de las familia, de los amigos, de la sociedad en general. Hablamos, hablamos demasiado, pero apenas guardamos silencio para compreder. El daño también se comprende. Para evitar esa compresión, porque tememos encontrar algo que el horror que nos hable de nosotros o de nuestros problemas globales, hemos inventado la escusa de la “justificación”. Es fácil comprobarlo, desde el corrillo en un mercado hasta una confesión en prensa y a “vox populi”: si tratas de comprender qué ha llevado a un asesino a llevar a cabo su atrocidad, en seguida lo acusan de cómplice. Hay miedo, hay temor a enfrentarse a nuestras propias sombras.

    El hilo de Ariadna, precisamente (¡qué cosas de la vida!), habla de enfrentarse a tus propios miedos. ¿Pero qué son tus miedos si no el temor a encontrarte con tus propias miserias? Cada vez que eludimos comprender el origen del mal somos cómplices de ese mal. Porque quienes hacen ese daño no están locos (otra excusa muy utilizada), actúan por las propias convenciones que defendemos y encubrimos. La misma incomprensión global, la misma mirada de bicho raro al que ama sin pedir nada a cambio es que la conduce, en otras circunstancias y en otras personas, a que un hombre mate a su pareja.

    Es así de triste, pero por ardua que nos pueda resultar sólo la comprensión (y el consecuente sentimiento) nos permite avanzar en la vida.

    Ya perdonarás que haya soltado todo este rollazo.

    Un abrazo (y gracias por considerarme un “amigo”)
    David

    1. De “rollazo” nada. Es un tema interesante, fundamental. La empatía es el traductor perfecto para entender al otro.

      Hace muchos años, leí una noticia en el periódico sobre la detención de un violador. Cumplida su condena salió y volvió a violar. A la tercera vez decidieron castrarle. Él estuvo de acuerdo, porque entendía que no podía dominar ese agresivo impulso y no quería seguir haciendo daño. Pero puso una condición. Una vez que la sociedad se librara de él, quería que la sociedad le explicase por qué él era así. Qué responsabilidad les correspondía a quienes debieron cuidarle de niño y no lo hicieron y cual hubiera sido su destino en un entorno distinto. Me impresionó profundamente.

      Te recomiendo (si no la has visto ya) “El Profesor”. Una película durísima en la que el tema es ese. Entender al otro para comprenderse.

      Un fuerte abrazo
      María

  3. ¿La de Adrien Brody, que está ahora mismo en los Elíseos? Tengo previsto ir a verla una tarde de estas…sí, sí, me parece genial…es de esas que sientes que te van a gustar…gracias por recomendármela.

    No es un tema educacional, sino referencial. No es lo mismo. Depende de nuestra comprensión global, y ello implica sentir y conocer (ambos aspectos resentidos siempre, pero mucho más ahora, en estos tiempos de degradación acentuada). Esa incomprensión global conduce a todos nuestros propios males…la vida es maravillosa…nosotros también…las sociedades pueden o no pueden serlo…la nuestra, hasta este momento, no lo es. No digo más, que el tema es bastante profundo y no sé si en un comentario…quizás en un ensayo, con todas las de la “ley”…

    Me impresiona el caso del violador. Pero dudo (y con “dudo” quiero decir que “estoy seguro de que no”) que la sociedad, en general, sea capaz de responder con acierto a esa cuestión. Mira la psicología, las ciencias…¡se inventan las cosas! Eso no es conocer, no es buscar, no es sentir. Es adaptar a patrones previmente seleccionados, impuestos… Le dirían: es un problema educacional, eres un mártir de unos malos padres, de unas malas circunstancias, de la vida, que nos jode a todos…cosas así, todas falsas. Pues no. En realidad la cuestión va más allá, es más profunda. Es exactamente la misma cuestión que llevó a Hitler a sus atrocidades, o a Pol Pot a asesinar a dos millones de personas en la selva, o a los gobiernos occidentales a seguir invadiendo Afganistán. O a los bancos. Lo único que varían son las personas y las circunstancias.

    No había que castrar al violador. Viendo su disposición, su propia amargura…hubiera bastando con hablar con él, con hacerle comprender ese daño y esa realidad de las cosas. Sabes…en el fondo tan solo nos falta un poquito de amor…solo un poquito…y lo mejor es que cuando empiezas a comprender esto…¡ya estaba en la Biblia! Sabes que soy muy crítico con las religiones, porque nada tienen que ver con Dios y con la realidad a la que evocan, pero, evidentemente, no puedo negar lo innegable. Al menos, yo.

    Estoy pensando una cosa…fíjate, nos quejamos de la idolatría de muchas religiones (con razón), pero idolatramos a figuras del fútbol, del cine, de la política, etc. Nos quejamos del dogma religioso…¡y sufrimos porque un tribunal dé el visto bueno a un tipo de matrimonio o no lo haga! Renegamos de la religión y atacamos a sus fundamentos pero…¡la ciencia es nuestra nueva doctrina! Mira la prensa: “Descubierto bosón de Higgs” MENTIRA! MENTIRAAAAA! ¿Cómo van a haberlo descubierto si de 5, de 5 laboratorios, con sus respectivos resultados, han desechado los datos de 3 porque “no les cuadraban”? La prensa no lo dice, pero en otros círculos internos se sabe muy bien. Quieren adaptar las cosas a su manera, y si hace falta…¡en fin! Porque resulta que, según los datos de los otros 3 laboratorios, la partícula tiene más masa y complejidad de la que esperan. Una partícula nueva…incluso una composición que se produce al choque…¿qué sabe la física de interacciones nucleares? NADA. Esto es así.

    Pero lo anuncian. Dan ruedas de prensa. Hacen fiestas de cara al público. La prensa miente…pero solo miente con la ciencia. Si eso no es dogmatismo religioso…

    El dogmatismo no es culpa religiosa, sino al revés. El dogmatismo nace de la imposición, y volvemos al inicio de nuestra conversación.

    Ya sabes que soy muy crítico con estas cosas…muy purista, que se diría en filosofía…me alegra que sigamos manteniendo esta conversación…Lo mejor de este blog, lo que lo hace ser lo que es, su esencia, son estas conversaciones. Y te lo debo a tí!!

    Gracias, María, por todas y cada una de tus palabras, y por aguantar mis pesadeces, críticas, discursos y chorradas varias.

    Quizás dentro de unos días haga una crónica de lo sucedido en el coloquio del otro día…quizás te interese…o, si no, como me han pedido que escriba algo para la revista del centro, depende de cómo salga, lo cuelgo cuando lo publiquen, en diciembre. ¿Sabes si fueron tus amigas?

    Un fuerte abrazo, María.
    David

    1. Sí. No te la pierdas.
      Claro que me interesa!!! Mis amigas no fueron por distintas y fundadas razones, pero se alegraron.

      ¿Crees en Dios?

      El bosón de Higgs o la “partícula de dios”, (denominación que a Higgs parece que no le gustó nada) me entusiasma por todo lo que me sugiere. En esto, como en todo, paso del ruido. Me centro (siempre dentro de mis posibilidades) en aquello que entiendo nace de la emoción de los demás (como nació mi libro).

      El avance en el conocimiento es un impulso vital, un ritmo que nos impone la vida. Ocurre a veces que no tenemos oído y sustituimos el ritmo por el dogma. Es una reacción natural, pero la emborronamos cuando hacemos un diagnóstico incorrecto reprochando a quien escribe con los pies… sin ver que no tiene manos.

      Estas conversaciones, David, son cosa de dos. Te riño. Si tú eres pesao yo también. Si dices chorradas, yo también. Si te aguanto yo, me aguantas tú.
      Aceptemos que son estupendas. (Las conversaciones y nosotros). (Sonrisa).
      Un abrazo amigo.
      María

  4. Por supuesto, María, pero como te dije en conversaciones anteriores, sin pretender imponerte nada, lo mío son certezas. No es una cuestión de creencias, sino de comprensión. Como todo en la vida. Pero eso es un trabajo personal, no pretendo ir criticando a la gente por una cosa o la otra.

    Y gracias por decir de mí que soy estupendo. Ya sabes que los elogios y yo…Y gracias por la riña, porque las conversaciones, como dices, son siempre de dos. O de tres. O de los que sean, pero de todos.

    Dices: “Ocurre que a veces no tenemos oído y sustituimos el ritmo por el dogma. Es una reacción natural, pero la emborronamos cuando hacemos un diagnóstico incorrecto reprochando a quien escribe con los pies…sin ver que no tiene manos”.

    No me gusta lo que implica el llamado “pensamiento crítico”. No me gusta la crítica. Criticar supone partir de un patrón y juzgar desde él, no concebir las cosas tal cual son y en lo que son. No es lo mismo. Criticar supone asumir previamente. Pero eso no es conocer, eso no es justo. Criticamos demasiado pero sentimos y comprendemos (el conocimiento en sí mismo) muy, muy poco. Por no decir nada, porque siempre se avanza algo. Y en esa ceguedad cometemos graves errores…no queremos comprender porqué escribe con los pies. Si lo hiciéramos, comprenderíamos que lo hace porque no tiene manos. Pero no lo hacemos. Preferimos engañarnos a nosotros mismos. Hay cosas y cosas. A veces hay que callar.

    Inevitable, y más estos días, recordar el final de “Piloto de Guerra”, de Antoine de Saint-Exupéry, que también sabía muy bien de que hablamos:

    “Mañana tampoco diremos nada. Para los testigos, seremos los vencidos. Los vencidos deben callar. Como las semillas”

    Como las semillas. Algún día también seremos bellas mariposas.

    En fin, no creas que estoy desanimado. Son “cosillas” del momento jijiji

    Un muy fuerte abrazo, María
    David

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