ESTE JUEVES, PRESENTACIÓN DE ‘TIERRA DE NADIE’ EN MADRID

Este jueves Tierra de nadie llega a Madrid. Presentaremos el libro en la Casa de Aragón de la ciudad y tendremos el privilegio de contar con la compañía del ampliamente reconocido poeta Ángel Guinda, que hará de maestro de ceremonias. Escucharemos sus siempre apasionantes palabras y leeremos algunos poemas del libro.

Venid a acompañarnos en esta fiesta de la poesía y del amor por la palabra. A las 19.30 horas os aguardaremos con los brazos (y los versos) abiertos. Estáis invitados a celebrarlo con nosotros. ¡Os esperamos!

LA PÉRDIDA DE UN GRANDE (SIC)

Había escrito el artículo-homenaje que quería escribir sobre Félix Romeo, pero un fallo informático o un error mío con el inicio de sesión en WordPress ha hecho que lo perdiera. Ya no tengo fuerzas para para volver a comenzar otro, sobre todo porque ese otro nunca podrá ser igual al que Worpress me ha borrado. Y eso me duele, porque ni ustedes ni yo podremos volver a leerlo.

No sé si más adelante escribiré algo sobre este grande, sobre esta gran persona a la que solo pude conocer a través de lo poco que leí de su firma. Precisamente sobre esto y otras diligencias iba el texto.

Así que solo puedo rescatar una migaja de mi esfuerzo. Al final del artículo publiqué el último que Félix escribió, siempre con el permiso de la revista Letras Libres para donde lo escribió. Quizás algún día lo comente, porque merece la pena hacer algunas notas al pie de página sobre algunas cosas que se nombran en él. Aquí se les dejo sin más preámbulos. Descanse en paz, Félix. Gracias por ser quien fue, sin dejarse arrastrar por esta infame y cruel sociedad.

TEMER POR LA VIDA [Artículo publicado en la revista «Letras Libres» el 7/10/2011. Por Félix Romeo.]

Una encuesta realizada a 1000 mujeres afganas por la organización ActionAid ha revelado que la gran mayoría de ellas tiene miedo de perder sus frágiles libertades, y la dignidad que han empezado a conseguir, ante el posible regreso de los talibanes al poder. Muchas de ellas temen también por su propia vida. La retirada de las fuerzas internacionales de Afganistán puede contribuir al debilitamiento del incipiente proceso democrático y dejar una brecha abierta para que los integristas, utilizando medios violentos, vuelvan a gobernar.
Es cierto que las mujeres afganas participan menos de lo que deberían en la transición democrática, pero también es cierto, y doloroso, que su vida bajo el régimen talibán era lo más parecido a la esclavitud, o a la animalidad: imposibilidad de acceder a la educación más básica e imposibilidad de acceder a un trabajo, restricción absoluta de movimientos, ausencia de libertades básicas, control total por parte de los varones, vestimentas indignas y humillantes…
Para muchos, la defensa de la democracia en Afganistán puede ser una monserga neocolonialista, y más cuando una fuerza internacional, auspiciada por Naciones Unidas, tutela el proceso de transición, pero si prestamos atención a lo que dicen la mayoría de esas 1000 mujeres, que han ganado en muy poco tiempo derechos básicos, la perspectiva es muy diferente. Y, es necesario recalcarlo, los talibanes consiguen imponer su régimen tiránico y teocrático por la fuerza de las armas y no convenciendo a la población en unas elecciones.
No se trata de dos mundos, uno de los cuales, democrático, trata de intervenir en el otro, dictatorial, para forzar su voluntad soberana, sino que se trata de entender el mundo como un único mundo: el de los seres humanos que gozan de los mismos derechos, de las mismas libertades y de las mismas garantías.
El discurso relativista, ya desde las monsergas teóricas de Claude Lévi-Strauss, repite que las especificidades locales casan mal con otros modelos externos de organización social, pero las 1000 mujeres afganas de esta encuesta desmienten esa ocurrencia que trata de colarse a menudo como pensamiento.

OTRAS ZARAGOZAS

Estamos en verano y casi todo está funcionando en off. Y es lógico: estamos en época vacacional y empezamos a darnos cuenta de que el descanso o está llegando o está a punto de llegar. Los despachos cierran, los talleres ultiman los pedidos de verano antes de su cierra hasta septiembre, las administraciones bajan su ritmo de trabajo. Las ciudades se vacían notoriamente.

Aunque a muchos nos pueda parecer aburrido e incluso una pérdida de tiempo (por muy contrario que esto parezca), hay gente a la que le gusta la ciudad de estío. De hecho conozco a alguien de gran actividad dentro del ámbito cultural aragonés que así lo afirma. La ciudad vacacional también puede ser reducto para otro tipo de veraneantes, aquellos que por la causa que sea o por el hecho que fuere prefieren o no les queda más remedio que soportar el veranillo en la ciudad en la que acostumbran a vivir. Pasear por una ciudad que ha bajado el ritmo es sumamente enriquecedor, sobre todo cuando los que vivimos en una gran ciudad paseamos por ella como muñecos teledirigidos que no se enteran muy bien de qué está sucediendo, qué piensan sus coetáneos vecinos o de lo particular y hermosa que es su ciudad. Pasear por avenidas sin sofocos, mirar a nuestro alrededor buscando el detalle sobre el que jamás nos atreveríamos a parar en época de máxima actividad (pues lo consideraríamosm una pérdida de tiempo innecesaria), circular con el coche por avenidas tradicionalmente atascadas de forma desahogada, disfrutar del alivio que proporciona el vacío en cines, centros comerciales o tiendas; y volver a vivir una ciudad nueva y desconocida.

No sé cómo andarán las cosas por capitales como Madrid, siempre colapsadas incluso en pleno mes de agosto. Sí que conozco la situación de la mía. Estamos en julio y las calles parecen haber engullido habitantes por doquier. Los primeros trabajos en las calles comienzan a dar lugar y el ritmo de los habitantes que reservan billetes para agosto o que se quedan de guardianes en la ciudad parece haberse ralentizado. La sofoquina del valle del Ebro no baja, eso sí. Pero incluso con calor una ciudad que se vacía por momentos resulta agradable a quienes permanecen en ella. Sin embargo, este año la cosa está chunga. La crisis ha obligado a permanecer en la ciudad a un gran número de personas que se marchaban en junio y julio. Una auténtica putada. Las avenidas se descongestionan a menor ritmo que hace algunos años y pasear por determinadas zonas del centro con tranquilidad y espacio resulta imposible. A las obras que comienzan a realizarse por estas fechas también les va a ir bastante mal por el problema del tráfico. Una de ellas, la del tranvía, que lleva dos días en activo ya es un caos. Están circulando por un estrecho y arqueado carril más vehículos de los previstos en estas fechas incluso para cuatro y los respectivos cruces de calles. Hablo de la plaza de Basilio Paraíso, esa que conocen todos los foráneos con GPS pero a la que los autóctonos respondemos por la plaza del Corte Inglés o la plaza aragón, incorrección perdonable entre maños al estar ambas plazas fusionadas aunque claramente diferenciadas. La plaza en cuestión, que no es poca cosa, coordina el tráfico de todo el centro de la ciudad y lo distrubuye hacia la periferia. Antes de las obras presentaba el siguiente aspecto:

 

La pifia de llevar el tranvía por todo el centro de la ciudad y de comenzar las obras justo en el verano que más movimiento hay han hecho que el colapso llegue hasta el puente de hierro (Puente del Pilar si consultan el GPS). Es decir: la ciudad permanecerá atascada en kilómetro y pico a la redonda desde ahora hasta que otro alcalde, más por rabieta que por necesidad, decida apartar el tranvía de donde pasa (por esos lugares circulan entre seiscientos y ochocientos mil vehículos al día) y se circule por el centro con un poco de comodidad. Desconozco hasta que abultado récord de tiempo atrapado en un atasco llegaremos, de momento según algunos sufridos informadores vamos por media hora encajonados en plaza Paraíso.

Pero la cosa no acaba aquí: la trampa que ha preparado la alcaldía para los que buscan tranquilidad en la ciudad de estío llega mucho más allá: si cogemos el transporte público no pienses en el taxi, duda del autobús (también se atasca) y no barajees la opción de coger el tranvía si no es para subir en dirección Valdespartera (la línea útil acaba en Plaza Paraíso esquina con Gran Vía). La única solución viable es marchar a pie (la bicicleta también puede ser un problema) o exiliarse durante más de dos años a otra ciudad más cuerda de la dictadura férrea que vivimos aquí (que no férrea dictadura).

Así que solo nos queda la playa, la montaña, el pueblo o el exilio, cuando todos estos lugares no son por sí mismos el interesado exilio de la ciudad que colpasa y se colapsa. No son otras zaragozas, sino una Zaragoza en constante readaptación.

Aunque si quieren, también puede ojear fotos de una Zaragoza más tranquila y amena que la actual. Una Zaragoza que desde luego no es la misma que lo es hoy. Ni lo será a este paso. Me refiero a fotos de cuando Zaragoza no era la capital de Aragón que busca ser moderna, ecológica y no sé qué otras cosas más que nunca se cumplen como debieran. Paja mojada para el burrito con derecho a voto.

La foto que he colocado en portada es de esa otra Zaragoza. Fíjense en un último detalle. El nuevo proyecto de tranvía (que pretende acabar con la circulación fluida en Independencia) abre dos grandes aceras a ambos lados (que no bulevares), las mismas que existen en estos momentos, carril bici a ambos lados, un estrecho carril de ida y otro de vuelta ibídem y dos enormes catenarias de tranvía, uno de ida y otro de vuelta, que ocupan cerca de la mitad del paseo. Una cosa así.

Ahora fíjense en la foto de perfil. Data de 1935 y la tenía escaneada de una postal (si mal no recuerdo). Se trata del mismo paseo visto desde la actual Plaza de España:

 

Ahí se puede ver una armonía casi perfecta entre soportales, tranvía, tráfico rodado y viandantes. Pegados a los soportales era zona de parquin y lo que ahora llamamos zona de carga y descarga. Aunque no se ve muy bien, pegado a esta línea de parquin se encuentra, en ambas direcciones, catenarias del tranvía. Acercándonos al bulevar tenemos entre uno y dos carriles para vehículos en ambas direcciones. Por último, un auténtico boulevard, como se decía en la época, amplio, con árboles, bancos para sentarse a la sombra en verano y quioscos de prensa y de música. Con sostenibilidades ecológicas, sensibilidades ciudadanas y tráfico pacificado sin necesidad de guías informativas, falacias e imbecilidades políticas, y sin tan siquiera pretenderlo. Sin tergiversaciones.

Ah, se me olvidaba: también es cultural, por lo de los quioscos de prensa y música.

¿Alguien da más? Hoy por hoy, no. Ésta es la sublime otra Zaragoza de la que presumo en riguroso silencio contra la imbecilidad de nuestro tiempo.

P.D: se me olvidaba comentar que en 1935 no circulaba tanto vehículo como en 2011. Creo que uno o dos carriles por sentido ya igualan o superan el proyecto actual, pero por si sigue pareciendo escaso, se puede suprimir el aparcamiento continuo y sacarse de la manga un segundo o tercer carril, según corresponda. Y todo tan fetén como antes.

Ateismos y laicismos

Escudados bajo el amplio manto del laicismo y amparados en el extremo conformismo que se respira en estos tiempos, multitudes que se proclaman ateas han decidido salir a las calles a «convertir» a todos esos descarriados «infieles» a su visión nihilista de la vida.

En un siglo como el nuestro donde todo está oscuro y la tontería campa a sus anchas, como creo haber comentado ya en otros artículos, todo es posible, incluso que se empleen simbologías sin sentido que hacen referencia a realidades indebidamente politizadas. Una de esas marchas simbólicas de las que no se sabe muy bien qué se pretende es la que en numerosos medios de comunicación saltó a la luz hace un par de días acerca de la petición denegada de una especie de procesión atea en pleno Jueves Santo, uno de los días de mayor culto, como saben, de toda la Semana Santa católica, por las calles de Madrid.

La prensa, al menos la que pude leer, no ofrecía detalles acerca de las pretensiones de los nuevos cofrades. Lo que sí dejó claro es que eran grupos de asociaciones tuteladas bajo el laicismo, el mismo concepto cuya definición nos empuja al respeto de culto y a la libertad personal, justamente dos de los preceptos aparentemente no respetados en tal manifestación.

Supongo que los que intentaron promulgar tal marcha piensan que todo lo que no responde a sus cánones y planteamientos debe ser apartado del mundo en el que viven. Aquellos que creen fidelignamente que deben imponer sus creencias tan solo porque lo creen y piensan. Y como buenos hijos de su tiempo, aplicando la estrombótica costumbre de salir a las calles con difusas simbologías en señal de protesta furibunda, han decidido hacer legal tal falta de respeto a los miles de creyentes que inundan con devoción y sentimiento las calles únicamente por amor a Jesús de Nazaret y a su palabra. Porque de haberse aprobado, de haberse permitido tal ataque al verdadero laicismo, el que propugna la libertad, legal hubiera sido, pero también detestable y aberrante en la realidad. En dos palabras: filosóficamente repugnante.

Pero para salud de todo y de todos se ha evitado la tangana que probablemente se habría producido de cruzarse manifestantes y oferentes. No quiero juzgar de antemano ni mucho menos atacar a nadie, pero lo único que he podido observar en tal proposición es la intención de provocar al creyente y de faltar al respeto de un personaje histórico como fue Jesús. Muchos parecen olvidar que deidad y religión podrán ir de la mano, pero no son lo mismo. Lo olvidó Marx, lo olvidaron los ideólogos convencionalizados, lo olvidaron en política. La religión, como toda organización humana, es humana, y por lo tanto, hija de su tiempo. Todas las corruptelas y toda la violencia y daño ejercido en nombre de Dios o en su representación no dejan de ser enmascaradas acciones humanas, de igual índole que las que cualquier otra organización o persona meramente humana pudieran hacer. El empleo del nombre de Dios para tales actos ha terminado por degenerar injustamente su imagen desembocando en un sentimiento de repulsa tanto hacia las religiones como hacia el propio Dios y todo lo relacionado con él. Así, de un plumazo, la mentalidad veintiunesca solo admite a Dios dentro del marco religioso y ha convertido su creencia o su convinción o conocimiento de su existencia prácticamente en un mero pasatiempo con el que se entretiene la humanidad cuando no sabe qué hacer. Por eso, supongo, aquellos que no siguen ninguna religión consideran las puertas de Dios cerradas y, aprovechando momentos de confusión teórica y filosófica como los tiempos que nos acogen, deciden agredir a la memoria de personajes históricos como lo fueron la Virgen María, los Apóstoles o Jesús de Nazaret; a Dios y a toda esa voluntad y sentimiento que millares de cofrades y oferentes profesan durante esas marchas de desbordante simbología.

Por eso, no termino de comprender qué se proponía reivindicar con la marcha atea, que no laica, del Jueves Santo en Madrid. ¿Acaso que se abandonen creencias y convinciones acerca de la existencia de Dios? ¿Que se suspendan las procesiones cristianas? ¿O simplemente que se persiga a toda persona que no acepte los dogmas ateistas? En cualquier caso, independientemente del partido político que gobierne, me parece más que acertada y coherente la medida. Aunque solo sea porque en política interese mantener una Semana Santa tranquila y sin trifulcas. Desde luego, lo que queda claro es que tales marchas en días tan señalados y sin ninguna reivindicación evidente, justa y necesaria por la que protestar no dejan de atacar impunemente a la libertad de culto y al verdadero laicismo, ese que se recoge tan claramente en la misma Constitución Española que tanto se defiende a la hora de justificar acciones y decisiones dentro del panorama legal.

Igual que este escrito, que no atenta contra nadie, queda amparado por la libertad de expresión, que no es un derecho, sino algo que nos corresponde simplemente por el hecho de ser seres humanos. ¿O es que acaso pensar, buscar la verdad, hablar de ella, dar una opinión, creer en algo o profesar una fe y unos sentimientos son objeto de ataque y persecución pública? Los tiempos de los linchamientos acabaron hace años. Ahora toca abrir la verdadera y no tergiversada etapa del respeto y el conocimiento verdaderos.

PD: Aprovecho este primer artículo para darles la bienvenida al nuevo blog. Siéntanse como en su casa. Las normas, si es que ciertamente las hay, son las mismas y una sola: este blog se reserva el derecho de admisión, es decir, que se deberán respetar la opinión y la palabra de cada uno. Salvada esta distancia, como decía un antiguo profesor de literatura, sus comentarios serán bien recibidos y sus palabras, atendidas y escuchadas. Muchas gracias por su presencia aquí y por su tiempo.