El blog de David L. Cardiel

"Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, se ridiculiza. Segundo, se niega con violencia. Tercero, se acepta como manifiesta." [Arthur Schopenhauer] Fotografía de Ilya kisaradov.

Etiqueta: Antón Castro

CRÓNICA DEL IV RECITAL DE POESÍA DE MORATA DE JALÓN (26.01.2019)

El pasado sábado fui invitado a participar en el Recital de Poesía de Morata de Jalón, que este año ha alcanzado su cuarta edición. Qué decir de un pueblo generoso hacia las letras, que engendra una sensibilidad y un amor por la poesía envidiable. El salón de actos se abarrotó hasta quedarse pequeño, los versos vibraron con verdadera pasión y emoción. Compartí recital con compañeros de la región (los genuinos protagonistas del encuentro) como los poetas Nuria MartínezRoberto Gonzalo o Luis Ángel Marín, entre otros, pero también con escritores de la talla de Antón CastroJosé Malvís Juanjo de Tierra, invitados ya con anterioridad por los lectores de la localidad. Se leyeron también poemas de María Pilar BlancoÁngel Guinda, quienes no pudieron finalmente acompañarnos. Leí poemas de mi libro Tierra de nadie y dos inéditos. Fue una tarde feliz. 

Agradezco de todo corazón a los lectores moratinos y a su magnífico bibliotecario y héroe de la literatura, Daniel Pinilla, por contar conmigo y hacer posible e impulsar proyectos literarios de gran delicadeza y prestigio capaces de perdurar y de crecer en el tiempo. Sois un lujo y un orgullo para nuestra tierra.


Cartel del IV Festival de Poesía de Morata de Jalón (Zaragoza), celebrado el 26 de enero de 2019.
IV Recital Poético de Morata de Jalón (26.01.2019). Un instante durante mi intervención en el recital.
IV Recital Poético de Morata de Jalón (26.01.2019). Junto con los poetas participantes en esta edición. En la foto, de izquierda a derecha, Gloria García (que recitó poemas de María Pilar Blanco), José Malvís, Roberto Gonzalo, Luis Ángel Marín, Juanjo de Tierra, un servidor, Ricardo Clemente, Nuria Martínez, Antón Castro y Antonio Oriol.
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ENTREVISTA EN ‘HERALDO DE ARAGÓN’ (02.05.2018)

«Vivimos tiempos frenéticos, donde el silencio, la humildad, la serenidad y la reflexión están siendo terriblemente arrinconados en la sociedad. Nos expresamos a golpe de tuit, de clic, de impulso. De reacción. Nuestro mundo social está prácticamente detenido. No hay futuro, hay una réplica del presente que aspira a ser eterna, solo animada mediante sutiles cambios tecnológicos que nos hacen vivir el espejismo de progresar.»

El gran Antón Castro me entrevista para Heraldo de Aragón, en su edición digital e impresa. Hablamos de Tierra de nadie, de poesía, de creación literaria, de referentes y de referencias, pero también de filosofía, de la búsqueda antediluviana de aquellos elementos vitales que sentimos y reconocemos como hogar, de la alegría.

Mil gracias, Antón.

Podéis leer la entrevista clicando aquí o, si no se leyese bien en el primer enlace, aquí.

Fotografía realizada por Marcos Cebrián en el Centro de Artesanía de Aragón.

‘TIERRA DE NADIE’, RECOMENDADO EN EL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

Hoy es el Día Mundial de la Poesía. Para celebrarlo, Heraldo de Aragón recomienda ‘Tierra de nadie’, con la firma del gran Antón Castro, como uno de los poemarios que no deben perderse de vista. Y, además, la compañía es inmejorable: junto al inmenso Rosendo Tello y la poeta y profesora Pilar Rubio.

El artículo puede leerse clicando en el siguiente enlace:

 

Tres poetas aragoneses para el Día Mundial de la Poesía

 

 

ALEMANES, POR PARTIDA DOBLE

Esta semana se inauguran dos exposiciones de gran relevancia, dos justos homenajes a una parte de nuestra historia zaragozana que ha sido olvidada por las circunstancias que la rodearon y que ha pasado desapercibida hasta ahora.

La primera de ellas es Art-Studio Gustavo Freudenthal. Zaragoza, 1906-1930,que será la primera exposición en honor al fotógrafo y cónsul alemán en Zaragoza Gustav Freudenthal y que se inagura mañana martes 8 de mayo a las 20 h. en el Paraninfo (Plaza Basilio Paraíso). Nacido en Hannover en 1869, trabajó en el Estudio Fotográfico Napoleón de Barcelona y en el gabinete madrileño de Christian Francen antes de conseguir el título de proveedor de la Casa Real y abrir un primer estudio en el Coso 31 en 1905. Sus fotografías fueron un retrato ineludible de la realidad zaragozana de las primeras décadas del siglo XX, trabajando el retrato profesional hasta el artístico, pasando por la labor periodística, siendo uno de los primeros fotorreporteros aragoneses. Uno de sus más célebres retratos es el que realizó a Albert Einstein en 1929 cuando impartió dos conferencias sobre la teoría de la relatividad y la estructura del espacio en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza. Cuenta la leyenda que a comienzos de los años treinta fotografió a una bella y joven dama que resultó ser la amante de un político local cayendo en desgracia, lo que le obligó a exiliarse a San Sebastián. Sea como fuere, en 1932 cesa como cónsul y se ve obligado a abandonar Zaragoza por un tiempo, siendo sustituido por Schmitz, enviado desde la Alemania nazi.

¿Qué hacía un nazi en una ciudad de provincias como Zaragoza, además de ostentar el título de cónsul? A esta cuestión responde la exposición La pequeña Alemania de Zaragoza. La aventura de los germanos que llegaron de Camerún (1916-1956), que rinde un trascendental homenaje a la colonia alemana que se afincó en Zaragoza tras la invasión de Camerún por parte de las tropas aliadas en la Gran Guerra. Trescientos germanos llegados del corazón de África que dieron un giro trascendental y cosmopolita a la Zaragoza antañona de comienzos de siglo, popularizando enclaves como la Sala Oasis o Los Espumosos, la actividad universitaria o deportes como el fútbol (el Camerún FC fue el precedente del que, años más tarde, sería el Real Zaragoza), además de modernizar la industria (El Tinte de los Alemanes fue la primera cadena de tiendas dedicada al lavado y secado de prendas en la ciudad) y abrir a la Europa lejana y distante a una burguesía encerrada y fundamentada en las costumbres de sus ancestros mediante su kindergarten y el posterior Colegio Alemán de Zaragoza, donde los niños tenían acceso sin restricciones a la cultura europea. La exposición es un repertorio de fotografías, objetos y otros artículos que son testimonio de la historia de una ciudad a través de la apacible vida de estos germanos y sus familias hasta el desmoronamiento de la colonia tras el particular horror que les tocó vivir durante los años de auge del nacionalsocialismo alemán. La exposición es fruto del trabajo de investigación realizado por Sergio del Molino y que se materializó en un libro, Soldados en el jardín de la paz, y en este blog, en el artículo Soldados en el friedhof. La inauguración tendrá lugar el jueves 10 de mayo a las 19 h. en el Centro de Historias de Zaragoza.

 

NOTA: pueden encontrar más información en el blog de Antón Castro y en el de Sergio del Molino pinchando en los enlaces correspondientes de la barra lateral de este blog.

DESTELLOS DE GENIO

Hace tiempo que leer prensa se convirtió en una tortura insufrible para mí. Soy completamente incapaz de soportar la lectura continuada de un artículo tras otro, palabra por palabra, y mucho menos de conseguir llegar al final del periódico sin terribles dolores de cabeza -en mi caso, a la portada, pues soy de esos que empiezan el periódico por detrás-. Por eso, sin hacer remilgos ni excluir a ninguna publicación que caiga en mis manos, si el título o las primeras líneas de un artículo no me terminan de atraer, leo en transversal. Exactamente como leería cualquier buen político una sección de opinión.

Leer en transversal, si tiene como objetivo cribar contenidos y evitar malos tragos morralleros, no es un acto infame y borreguero. Es necesario cuando lo que tienes delante ya no escribe para tí, te tutea sin conocerte y te trata como un imbécil al que le pueden hacer creer la sarta de gilipolleces a las que nos tienen acostumbrados. Y la prensa de hoy está claro que tiene poco contenido al que redimir. Por suerte, mi lectura informativa se limita al ámbito dominguero, el mismo en el que nos despertamos casi al mediodía, desayunamos mal y nos repantingamos en el sofá a la espera de cualquier chorrada capaz de entretenernos mientras terminamos de despertarnos del todo. Es justo entonces cuando llega el periódico, que aún conserva el olor a tinta de rotativo, y te decides a abrilo justo por su final. Porque comenzar mirándolo por su final y no por su principio es lo único que justifica la compra de un periódico.

Casi todos los periódicos, por no decir que todos, tienen lo mismo en su principio, cambiando solo su versión. Es como si se produjera un robo violento en una joyería y un periódico retratara la versión del cliente que se ha meado encima a causa del susto, otro la del dependiente que exige mayor seguridad en su local, y el último, la del ladrón que justifica el robo porque necesitaba el dinero porque si no el banco lo iba a deshauciar al día siguiente. Un mismo hecho, diferentes versiones y todas ellas falseadas. En este aspecto, los primeros tres cuartos de un periódico solo complacen a los lectores ideológicos, que compran el periódico que les dice exactamente lo que quieren oir. Algo así como los oficiales incapaces de aceptar que el joven Rostov huyó asustado de la batalla en Guerra y Paz porque prefieren pensar que retrocedió ante el decidido avance del enemigo. Una consecución de artículos vacíos y de cada vez más escasa calidad dirigidos únicamente a un rebaño de fieles que no quiere conocer ni pensar, tan solo justificar lo que quieren creer que se ha producido. Prensa fácil para una sociedad idiotizada.

Sin embargo, no todo es mediocridad, y ese periodismo lúcido, culto y veraz, si ha de aparecer, lo hace una vez llegamos al último cuarto de publicación, que generalmente reúne las páginas de cultura, algún suplemento interesante y algunos artículos y columnas sueltas firmadas por gente que se toma el arte de juntar letras en serio. En las grandes publicaciones la sección cultural se ha reducido a un puñado de grandes artículos meramente informativos y que no son capaces de apuntar nada que no supiéramos de antemano, y alguna columna locuaz que parece habérseles colado durante la maquetación y que debería estar impresa en las páginas de clasificados. Solo unos cuantos artículos pueden presumir de tener a la cultura como leitmotiv, y solo algunos periódicos logran que esas firmas pertenezcan al ámbito de un periodismo literario, que es el medio informal de expresión del genuino ambiente cultural de nuestros días.

Los que leemos Heraldo de Aragón aún podemos sentirnos afortunados dentro de la tragedia periodística. Como todo lo que concierne a Aragón, el auténtico periodismo sobrevive por sus propios medios, a base de rasmia y de imponerse por su calidad hasta crear escuela entre quienes buscamos algo más que morralla barata. Desde la columna de cierre de Irene Vallejo hasta la que se cuela, brillante, de Antón Castro entre las páginas de opinión, y desde los elocuentes artículos de Guillermo Fatás hasta los de Luis Alegre y Sergio del Molino en el suplemento Heraldo Domingo, pasando por Artes y Letras, Muévete Zgz 7D y los blogs de Ana Usieto, Chaco Morais y Mariano García. Pequeñas porciones de calidad que son el único acicate a que siga gastándome un dineral en periódicos de los que solo leo una porción ínfima pero que sigue justificando la existencia de prensa escrita.

No sé cuánto tiempo durará este breve idilio. Supongo que hasta que la prensa termine por unificar todo su contenido para dirigirlo a su público belenestebaniano y se olvide definitivamente de nosotros, los lectores que nos consideramos cultos. Mientras tanto, seguiré disfrutando como un gorrino en su lodazal con la lectura de todas esas magníficas personas que aún siguen manteniendo vivos los periódicos. Esas que siguen escribiendo de puta madre even in this longest days.

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