El blog de David L. Cardiel

"Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, se ridiculiza. Segundo, se niega con violencia. Tercero, se acepta como manifiesta." [Arthur Schopenhauer] Fotografía de Ilya kisaradov.

Etiqueta: Feria del Libro de Zaragoza

BREVE CRÓNICA DE LA FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA 2018

Ayer por la tarde despedimos la edición de este año de la Feria del Libro de Zaragoza. Gracias a todos los visitantes, a los lectores generosos, a los amigos, a los compañeros de letras, a los valientes editores y libreros que, un año más, han hecho posible una feria tan hermosa y tan fecunda como la que hemos vivido este año. Vosotros, en suma y en conjunto, lo habéis hecho posible. Gracias, de nuevo, por todo.

Os dejo un pequeño álbum con algunos momentos en la Feria del Libro a lo largo de estos diez intensos días. ¡Hasta el año que viene!

 

Feria del Libro de Zaragoza 2018. Con mis admiradas Irene Vallejo y Ana Alcolea, dos de las narradoras más brillantes y de mayor talento de nuestra literatura actual. La felicidad nos abrazaba aquella tarde. Es la magia de los libros. Al fondo, el sol incendiaba el cielo antes de iniciar su huída del firmamento.

Feria del Libro de Zaragoza 2018. Junto a mis admirados Ricardo Lladosa e Irene Achón, sujetando ejemplares de ‘Madagascar’, la vibrante novela de Ricardo, y ‘Tierra de nadie’, en la caseta de Anorak Ediciones.

 

 

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ESTE FIN DE SEMANA, MÁS ‘TIERRA DE NADIE’ EN LA FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

La Feria del Libro de Zaragoza encara su recta final. Si deseáis conocer Tierra de nadie y sus poemas y todavía no habéis tenido ocasión para acercaros aquí llegan tres oportunidades más para conseguir un ejemplar dedicado.

Esta tarde podréis encontrarme dedicando ejemplares de Tierra de nadie de 19 a 21 horas en las casetas 45, 46 y 47, de Librería Central de Zaragoza.

 

Cartel facilitado por Librería Central de Zaragoza. El retrato es obra de la fotógrafa Elda Maganto.

 

Y este fin de semana, adenda de firmas. El sábado 9, de 11 a 14 horas, y el domingo 10, de 18.30 a 21 horas, os estaré aguardando de nuevo en la caseta número 3, de Anorak Ediciones.

 

 

Os espero con ilusión y alegría.

Y ESTA TARDE, EN LA FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA…

Una nueva oportunidad para conocer Tierra de nadie y sus poemas. De 18.30 a 20.30 horas estaré de nuevo firmando ejemplares de mi poemario en las casetas de Fnac (nº 18 y 19).

¡Os espero!

 

Cartel facilitado por Fnac. La fotografía de fondo es obra de Marcos Cebrián.

HOY Y MAÑANA, EN LA FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA…

Y este fin de semana, primer asalto literario-ferial. Hoy y mañana por la tarde, de 18.30 a 21 horas, estaré firmando ejemplares de Tierra de nadie en la caseta nº3, de Anorak Ediciones (a la altura de la Lonja). Allí estaré con mis estilográficas, cargadas con el mismo tono de tinta azul que aparece en la portada del libro, deseando conoceros, saludaros y, si os enamoráis de sus versos, dedicaros el ejemplar único que queráis llevaros a vuestra casa.

Venid, venid a la gran fiesta de los libros. Os estaré esperando.

 

FIRMAS EN LA FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA 2018

La gran fiesta de los libros ha llegado. Del 1 al 10 de junio Zaragoza celebrará una nueva edición de su prestigiosa Feria del Libro, que este año mantendrá la ubicación que inauguró en su anterior edición, en la Plaza del Pilar.

Si os apetece pasear entre libros y disfrutar del ambiente, y decidís acercaros para conocer a Tierra de nadie y sumergiros entre sus páginas y poemas, estaré encantado de recibiros en las siguientes casetas y horarios:

 

Viernes, 1 de junio, de 18.30 a 21 horas. Anorak Ediciones (caseta nº 3).

 

Sábado, 2 de junio, de 18.30 a 21 horas. Anorak Ediciones (caseta nº 3).

 

Miércoles, 6 de junio, de 18.30 a 20.30 horas. Fnac (casetas nº 18 y 19).

 

Viernes, 8 de junio, de 18.30 a 20.30 horas. Librería Central (casetas nº 45, 46 y 47).

 

¡Acudid, venid! ¡Os esperamos!

 

RETRATOS DE FAMILIA

Si alguna labor deben realizar la literatura y el cine es transmitir aquellas pequeñas vivencias que son el origen de la Historia, abriendo una ventana pura al sentimiento y a la misma Historia.

Estos días de verano he estado leyendo un libro que se atreve de una manera muy especial a narrar esa intrahistoria, a través de una colección de recuerdos, imágenes y sentimientos de la infancia. Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas es la primera novela de Line Amselem, parisina descendiente de judíos españoles procedentes del Rif. Generalmente, un libro compuesto por una sucesión de breves historias no puede ser considerado una novela, por el simple hecho de la cohesión. Sin embargo, Line Amselem no escribe un libro de relatos, sino que trata de describir el día a día de una familia judía aún aferrada a sus orígenes marroquíes en un ambiente complicado y extraño, a medio camino entre las ruinas de la lejana guerra y el olvido del pasado. Aunque aparentemente los relatos parecen independientes, actúan como piezas de un rompecabezas que, colocadas en el lugar correspondiente, dibujarán la vida cotidiana y el ambiente histórico de la Francia de esos días, e incluso del resto del mundo.

La novela se centra en un barrio muy significativo para la historia francesa: le quartier de la Bastille, un céntrico distrito que entremezcla el ambiente cosmopolita y el artístico con su carácter obrero. Y según transcurren los relatos, se describe a los personajes y al barrio, es imposible no pensar en cosas de aquí. ¿Qué fue Zaragoza desde que acabó la Guerra Civil para todos aquellos refugiados del campo? La guerra había acabado con pueblos enteros, casas, cosechas y gran parte del trabajo que existía en tiempos de la república. A pesar de la autarquía y de los nuevos pueblos de colonización, España seguía sufriendo las graves consecuencias del enfrentamiento. Los pactos con Eisenhower permitieron un breve auge de la industralización, por lo que comenzaron a llegar miles de campesinos a ciudades como Zaragoza. Muchos de ellos encontraban alquileres asequibles en determinadas zonas del centro, muy próximas al ambiente universitario, literato y burgués. Algo similar a lo que sigue ocurriendo hoy en día con la inmigración que se afinca en buena parte de la Gran Vía y, sobre todo, en el casco histórico, en el distrito de San Felipe y la calle Alfonso. El barrio de la Bastilla debió de ser algo similar a lo que hoy podemos encontrar en el casco histórico: museos junto a tiendas de alimentación chinas y a carnicerías regentadas por musulmanes. Pero el leitmotiv de esta novela no es la narración sino los recuerdos, que traspasan las vivencias de la autora para entremezclarse con los propios del lector. Porque, aunque son cosas muy personales, me siento especialmente identificado con este pasaje:

Cada sábado por la tarde, cuando acababa la semana de trabajo, Papá hace un alto en la panadería alsaciana que le viene de camino para comprar cinco pasteles. A veces vamos con él y cuando le anunciamos a la panadera que venimos a comprar pasteles, nos conduce hacia la vitrina y empieza a hablarnos con suavidad. Si le señalamos un pastel diciéndole: “Uno de esos, por favor”, ella contesta con orgullo: “Oui, une Polonaise”, como para enseñarnos el nombre del pastel.

Otro aspecto especialmente interesante es la manera en que son contados tales recuerdos. Line Amselem no los narra con la indulgencia del que se avergüenza de sus impresiones en la niñez, sino que se limita a expresar el recuerdo desde la aparente intrascendencia con una connotación humorística que se agradece. Line no quiere dejar de ser esa niña a la que le gustaban los pasteles Polonaises y lo deja patente en sus divertidas conclusiones, que incluso rozan el carácter dramático hasta mantener el suspense.

Tengo sueño y tengo hambre a la vez. ¿Qué será mejor, ser perro o ser gato? ¿Cómo ha pasado todo esta tarde? Todo se me olvida. Le doy un beso a mi muñeca Marinella, me gustaría arreglarle la calva que tiene detrás, le pongo su mantita y me levanto para ir a cenar.

El libro se encuentra traducido del francés por Line Amselem, lo cual es muy interesante, ya que las traducciones son delicadas y que la propia autora, conocedora del español, haya traducido el libro por sí misma garantiza en gran medida que cada detalle conserve su sentido original. La autora estuvo en junio por Zaragoza como motivo de la Feria del Libro de la mano de Xordica, la editorial aragonesa que se ha hecho cargo de su versión hispana con un formato muy acorde a la narración, intimista y agradable para el lector.

Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas son los retales de una época narrados de una manera jovial y cercana al lector, interpelando a su propia niñez, utilizando con especial sutileza la terminología judía y árabe, logrando no sobrecargar al lector, para sumergirle aún más en la vida de aquella apacible familia parisina de los años setenta y en las costumbres judías que la rodean. Una novela maravillosa acerca de la vida, las convenciones y los complicados años de cambio en un país que aún arrastraba el dolor y la miseria de los años de la guerra.

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